Diario
Hoy, miércoles, a las 18:00h he salido a entrenar como de costumbre. A pesar de estar a finales de octubre el tiempo fresco no ha acompañado y el calor machacaba al cuerpo y enervaba a los pulmones. He agradecido la brisa leve por los caminos del campo; las vistas: paisajes verdes con algunos caballos a lo lejos; el olor repentino de una higuera abriendo el apetito. Avanzo. El cuádrice me tira, pero las ganas de rodar son más fuertes que el dolor de un músculo resentido.
A causa del extremado calor, hoy he salido apenas 25 minutos, aunque a un ritmo rápido y enérgico. Este deporte hace que me sienta viva, gigante. Poco a poco noto el progreso.
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