Mi madre dice que estoy solo.
Que mi voz es una nota honda
que entrevé el abismo donde nace;
y encierro más de lo que tengo,
más de lo posible,
más de lo que entiende y lo que entiendo.
Que tengo un bosque oscuro donde no
migran las aves,
que solo anda distraído en la mente
dejando atrás el cielo, el mar y el suelo.
No es fácil mirarla y explicarle
que el hombre a veces no juega con el mundo
y no detiene el tiempo ni lo mide.
Patricia Luque

